Carmen Hernandez

Lo dice Unicef, lo asegura la Unión Europea, la certifican las investigaciones científicas, lo confirma la ciencia social y lo atestigua la experiencia común de los que somos padres y madres. Una educación infantil y una atención estable, segura y estimulante en los primeros años de vida tiene un impacto esencial en el desarrollo integral y cognitivo de los niños y niñas, porque sienta las bases para la adquisición del lenguaje, el éxito en el aprendizaje permanente, la integración social y el desarrollo personal.

Y yo comparto esa certeza. Estoy convencida de que si de verdad queremos avanzar en el éxito escolar y en la equidad social, la atención a la primera infancia es esencial tanto para el desarrollo de las y los menores como para compensar las desigualdades sociales y económicas y evitar que la discriminación comience en la cuna. Es imposible concebir y diseñar una estrategia política que combata la pobreza y la exclusión si no atendemos de forma competente y eficaz a las y los niños de 0 a 3 años.

Por eso, uno de los objetivos irrenunciables de mi trabajo como responsable pública, tanto desde el escaño que ocupé en el Parlamento de Canarias como en los cargos que he desempeñado como concejala y, ahora, como alcaldesa de Telde, siempre ha sido garantizar el acceso a una atención educativa de calidad a las y los más pequeños.

Con esa premisa asumí la gestión del área de Educación del Ayuntamiento de Telde en 2007 e hice todo lo posible por mantener, mejorar y llevar a niveles de excelencia las tres escuelas infantiles con que contaba el municipio: Jinámar, Las Remudas y La Herradura. Y hoy, echando la vista atrás, puedo decir que aquella fue una de las experiencias más gratificantes y que mayor sentido ha dado a mi actividad política.

En aquella etapa, todo el equipo de la Concejalía realizamos un esfuerzo colectivo en las guarderías, con las trabajadoras y trabajadores al frente, que abarcó aspectos en materia de infraestructura y recursos materiales y humanos, además de la renovación pedagógica y la formación del personal, para garantizar tanto la seguridad y el bienestar de las y los menores, como su desarrollo emocional y cognitivo.

Y me satisface recordar que aquel empeño nos llevó a alcanzar nuestro objetivo. Y lo sacamos adelante ‘cum laude’, porque el éxito fue tal que el modelo educativo que implantamos en las escuelas infantiles fue presentado –por otras fuerzas políticas, en el siguiente mandato- a un certamen de Ciudades Educadoras que se celebró en Corea. Allí, las guarderías de Telde obtuvieron el reconocimiento internacional a un trabajo bien hecho.

Sin embargo, ante el asombro de propios y extraños, en 2013, meses después de aquel éxito y con la excusa de que había que ejecutar el Plan de Ajuste -una larga lista de recortes-, el Gobierno de PP y Ciuca cerró los tres centros. Es decir, los mismos que poco antes habían reconocido el importantísimo servicio que el Ayuntamiento prestaba a 480 niños y niñas de Telde, ofreciéndoles unas bases de formación sólidas, de la noche a la mañana lo eliminaron sin que les temblara el pulso. Así, de un plumazo, además de acabar con los puestos de trabajo de 50 profesionales, privaron de educación reglada a medio millar de niños y niñas de 0 a 3 años de nuestro municipio.

Y si este hecho solo puede contemplarse como el fruto de una gestión irresponsable, que atenta contra el bienestar de la ciudadanía, el desenlace alcanzó tintes aún más graves, porque se clausuraron dos escuelas que se hallaban en entornos especialmente sensibles, Las Remudas y Jinámar, donde habitan muchas familias en situación de vulnerabilidad social, familias obreras, haciendo la decisión aún más antisocial.

De nada sirvieron nuestras protestas ni que la sociedad teldense se movilizara y se echara a la calle para intentar evitar el desmantelamiento de las escuelas. El clamor popular también fue ignorado por quienes entonces gobernaban.

Y es que, incluso en esa época de crisis económica, los ayuntamientos verdaderamente comprometidos con la infancia, los que consideran que la educación infantil es un servicio público esencial, sí mantuvieron sus escuelas infantiles y garantizaron a las familias con menos recursos el acceso a esos centros. En Telde, aquellos gestores no mostraron ni sensibilidad ni raciocinio y, por desgracia, sucedió todo lo contrario.

Por mi parte, en aquella época oscura para la educación infantil teldense, nunca cejé en mi propósito de garantizar la atención a la primera infancia y, en 2014, desde mi escaño de diputada de Nueva Canarias en el Parlamento de la región, tuve el privilegio de ser ponente de la Ley Canaria de Educación y aposté por consolidar la formación de los menores de 0 a 3 años como un pilar esencial de la nueva norma, como así quedó finalmente reflejado.

Pero para lograrlo en mi propia ciudad, en mi casa, hubo que esperar hasta 2015, cuando las y los teldenses colocaron a Nueva Canarias Telde al frente del Gobierno local, y mi equipo y yo iniciamos desde el minuto cero del mandato el trabajo destinado a materializar la reapertura de los tres centros y cumplir así nuestro compromiso con la ciudadanía.

Los intentos de que el Gobierno de Canarias financiara el proyecto chocaron una y otra vez con una negativa rotunda. Finalmente, la solución llegó desde Madrid, gracias al empeño de Pedro Quevedo, diputado 176 y perteneciente a Nueva Canarias, que consiguió que los Presupuestos Generales del Estado de 2018 consignaran 2,5 millones para la rehabilitación y puesta en servicio de las escuelas infantiles de Telde.

Esa importantísima inyección de capital, unida a los 400.000 euros que también ha aportado el Cabildo, han hecho posible que ya se hayan adjudicado las obras para rehabilitar las escuelas de Jinámar y La Herradura, cuyos trabajos comenzarán en estos días, y que en breve se licite el proyecto para el centro de Las Remudas.

Ha costado mucho. Hemos tenido que luchar contra la falta de convicción y compromiso de unos, contra los incumplimientos de otros e incluso contra quienes, una vez firmado el convenio con el Estado, se han atrevido a esgrimir argumentos falsos para poner en duda su validez.

Pero pese a todo y a todos, lo hemos logrado. Y si continuamos al frente del Ayuntamiento, puedo garantizar que nuestros pequeños y pequeñas de 0 a 3 años volverán a las aulas el próximo mes de septiembre, para iniciar el curso 2019-2020 en sus escuelas renovadas. Solo así Telde recuperará la oportunidad educativa para su primera infancia que otros eliminaron y, con ella, la tranquilidad y la conciliación familiar y laboral de cientos de familias del municipio.

Carmen Hernández, alcaldesa de Telde y presidenta local de Nueva Canarias.

 

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